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Una alimentación rancia.
Abril 22, 2008 |
Presentamos a continuación un alimento imprescindible en la dieta diaria del hombre rancio. Se trata del
famoso y demandado Paté de champiñones.
Se presenta, en esta ocasión, con textura semifluida para una más fácil ingestión. Este exquisito alimento es reconocido por sus virtudes remineralizantes, dando ánimo al ápatico y energía al exhausto hombre moderno.
Puede adquirirse en cualquier comercio de ultramarinos, si bien se recomienda la elaboración propia para mantener íntegras las propiedades de sus ingredientes.
La dosis diaria no debe bajar de un buena cucharada sopera o bien puede diluirse con sifón obteniendo así un delicioso espumoso.
Especialmente recomendado para niños, que se quieran rancios, por su aporte rico en minerales básicos.
El hombre rancio no se conforma con los confetis de la prensa liberal. La condición rancia sólo puede conservarse haciendo de la existencia una intrahistoria doméstica y discreta. Para el hombre rancio, insatisfecho con las fruslerías modernienses, ha nacido esta gaceta con la que podrá mantenerse al día de todo aquello que resulta de interés y mérito. Todo lo demás es mero reclamo insustancial. En estas líneas se trata aquello que da transcendencia a la vida sencilla y auténtcia.

